El aceite de oliva es conocido como el -oro líquido- debido no a su parecido cromático con el metal precioso, sino a la gran cantidad de beneficios que aporta a nuestra salud.
Desde hace décadas, sabemos que España posee un patrimonio de altísimo valor, envidiado por todos los países occidentales: su dieta. En efecto, la llamada Dieta Mediterránea, aquella que apuesta por productos frescos, recetas elaboradas, tradicionales... es un tesoro que atrae año tras año a millones de turistas a nuestro país.
Nuestros son los mejores cocineros del mundo. Nuestra, la mayor variedad de recetas. Dentro de esta fama, ningún producto destaca como el aceite de oliva.
En efecto, el zumo de la aceituna está detrás de nuestros más afamados sabores. Con él freímos las patatas de nuestra tortilla, el sofrito inicial que luego será una paella. Con él, bañamos nuestras ensaladas, tostadas...
Pero todo ello, no conforma por sí, el valor real de este producto. En una sociedad crecientemente aquejada por enfermedades cardiovasculares (fruto del estrés, el ritmo de vida...) el Aceite de Oliva, presenta una amalgama de propiedades que le hacen ser un baluarte de la salud.